19/12/11

Mi último posteo en shunegg???


Así que ya volví hace hartos meses de ese viaje al sudeste asiático, y como este post tiene toda la pinta de convertirse en mi despedida oficial de shunegg, haciendo como un resumen les puedo contar (si hay alguna wea como enseñanza de vida o resumen de experiencias) que viajar es lo mejor de la vida, se respira otro ambiente, se escuchan cosas raras, se ven cosas que nunca verás en tu pueblo, aprendes calles, hechos y geografía a la fuerza.
De weas freak hay varias que podría contar, y son detalles que te siguen invadiendo mucho, mucho después de regresar. Como que en Thien Hu, una pagoda en Hué, era la mansa atracción un autito celeste marca austin, yo qué chucha esa wea, estuve cachando un rato y me alejé sin saber qué onda. No había carteles. Y ayer, cachando un review de un compadre que hizo idéntico viaje, hablaba a toda raja del austin del monje que se quemó a lo bonzo. Que chucha. Al final fue que había un monje budista que para reclamar al gobierno de turno, llegó con dos cumpas en un austin celeste a una calle céntrica de saigón, se bajan los tres del auto, este wn se pone en posición de flor de loto y se rocía con bencina, grita contra el gobierno, prende un fósforo y se quema. Habían pasao el dato y andaba el típico periodista metiche, el wn saca la foto y comenta que era impresionante que el viejo ni se quejaba, estuvo completamente inmóvil, sin gritar, sin moverse. Hasta que murió y cayó hacia un costado. Cuento corto el periodista ganó el premio pulitzer por esa foto. Y es ré mítica. De hecho la portada del disco homónimo de rage against the machine es ésa foto. Weno, el monje era de los bonzo, así que bautizó esta forma de matarse. Y el famoso austin en que llegó, predecible en todo caso, era ese austin que vi en thien mu, que no le eché ni pasto, pero luego te enteras y dices “chucha, yo estuve allí”. Y nada fue premeditado.

Creo que cuando uno viaja es 50% organización y 60% improvisación. Como la wea no suma 100 es por que en la organización hay que dar un rango pequeño para plantear opciones, no improvisar, pero sí decidir una vez estando allá. Me fuí con un itinerario imbécil (creer que sería humanamente posible viajar cien kilómetros en una hora en el sudeste asiático) y por tanto de haber seguido esos planes, hubiera restado un día en cada ciudad. Defraudé la leyenda into the wild de aborrecer los aviones (y más encima viajé en primera clase, wn) pero era necesario para hacer rendir los días. Y lo asumo, no estuve en los hoteles más rasca ni en los mil estrellas. 
La primera vez en buenos aires sí, creo que fue el peor lugar en que descansé mis huesos, cuando descubrí que el suelo no era negro sino rojo, lo negro era una capa de mugre de hace mil años y las sábanas incluían cosas chiquititas negras que se movían. Pero era otra vida, otros objetivos, más terco y menos seguridad. Esta vez simplemente apliqué la filosofía “paga lo que consideres justo” y la dura, lo que aquí cobran en una hostal cualquiera allá se traduce en un 3 estrellas, y a eso no estoy acostumbrado, pero los lujos son buenos mientras duren. Obvio, que si vuelvo a vagar por “madrí” ya sé que un cero estrellas es mi presupuesto, estuve allí, y era bastante caro. Y si el piso vuelve a ser color “negro mugre”, será por decisión propia, no por necesidad.
Y hay que dejar mucho espacio a la improvisación, que desviar el rumbo es definitivamente lo mejor. Que vagar por las calles no populares puede ser peligroso pero si sobrevives es la mejor experiencia. Que sí, la chela tóxica vietnamita podría haber tenido droga y quizá nunca hubiese vuelto. A unas conocidas de mi partner de viaje en camboya les robaron el 100% de sus pertenencias. Quedaron con la pura ropa y yendo al consulado y weas. Siempre se está expuesto al riesgo, que si llueve y te resfrías, que por andar webiando en un túnel no apto para visitantes te fracturas, que el tuk tuk choca (y cacho que este último era el más probable). Pero ver todo desde un bus con aire acondicionado? Nunca, viejo, nunca lo hagas. Por que el olor es parte del viaje, los ruidos callejeros son necesarios, aunque al tercer día en saigón estaba chato de que me ofrecieran vueltitas en cyclo, y ya ni les respondía.

El mundo es un mundo wn. ¿tendré que haber viajado muchos kilómetros para darme cuenta? Y confirmo lo que cuenta jorge juan sanchez en su página web, felices los que no sienten el deseo de viajar, por que andan tranquilos y no tienen que planificar detalles y direcciónes, por que no trabajar significa quedarse vegetando en el sofá o visitar parientes lejanos. Por que yo ciertamente me voy demasiado a la deriva y vuelvo a full. Y un viaje de un mes lo pienso más o menos dos meses antes, busco datos útiles, intento (y nunca lo logro) aprender una mierda de palabras sueltas mal pronunciadas, registro páginas con datos y advertencias, en fin, es como una pega de segunda categoría. Ojalá alguien me dijera “piche prográmame este viaje a tal y tal”. Feliz de la vida.

Nunca se vuelve por completo de un viaje. Por que te suena diferente escuchar una noticia en la tele, por que malditamente intentas no incluir en una conversación borracha el “puta cuando estuve en....” porque para qué seguir con el cuento si tus yuntas ya se aguantaron las miles de historias varias veces. Por que sigues pensando en qué otras cosas te faltaron por ver, y qué sobró. Y cuidao por que ese es el peor tormento, creer que con un sólo viaje al destino X ya quedaste para ampliar y finiquitar la edición lonely planet. Nunca se logra eso. Hay que asumirlo desde un comienzo y disfrutar lo que hay.

Y a propósito, las putas guias de viaje sirven un poco, pero no son la biblia. Weon te juro que a donde iba, aparecía un wn cargao hasta el mazo con una cámara fotográfica de 1 palo y 5 kilos, con una guía lonely planet y bolsas con suvenirs piratas. Yo igual las compré, pero le echaba una leída rápida y nunca hice ni los recorridos a pie ni los programas recomendados de tur por un día. Y fijo que si la guía decía “hotel más conveniente” la wea estaba hasta el mazo y en la entrada del hotel decía “recomendado por la lonely planet”. Y le habían subido el precio. Sirve como dato para caminar cincuenta metros y entrar en el hotel un poco más rasca al lado, y para saber si la ciudad tiene metro o es fácil llegar a tal o cual lugar. Las mejores atracciones las sabes cuando pides una chela en un bar y conversai con cualquier weon extranjero o lugareño.

En fin, con estas breves reflexiones se acaba una parte importante de mis cavilaciones mentales, del tipo “qué escribo en shunegg”, por que las weas caen por su peso, y no pienso criticar por qué watiamos este año, tengo mis creencias propias. Que lo pasé bien, obvio. Era un gusto escribir mierdas inútiles que nadie comentaba. Tirar pensamientos mierdológicos al vacío 2.0 de esta aldea global y decir formé parte un rato. Pero ya pasó la época. Todos estamos tan ocupados que para qué desocuparme para escribir posteitos. Quizá algun día cree otro blog, anónimo, desenfadado, mierdoso. Creo que con los años pasó a ser una necesidad esa especie de diario de vida mental. O quizá resucite al tercer día como si acá no hubiese pasado nada. No sé. Y tampoco quiero terminar con una frase crua que mezcle nostalgia con ironía. Sólo decir que lo pasé bien, cabros. Y fue un gusto. Así que de la vida 2.0 (que significa comunicar tus weas por internet y mil significados más), sólo pasaré a ser un voyerista en facebook, pero de abrir shunegg alguna vez como para saber qué pasó desde que me fui, nada. Es la despedida.

Entonces aquí está mi top five de todos los tiempos, los post por los que considero que valió la pena ser parte de esta página,

el del nitrox de la chupatera en su cocina. (más un banner flash (con un vino en caja incluido) que estuvo un breve lapso como logo oficial de shunegg)
El de empastadode libros, como alguien me dijo “la única wea útil que ha salido de shunegg” y la verdad nunca fue nuestro objetivo hacer weas útiles.
El videito de la estacionada a lo homero simpson
el pack de historias bíblicas

la quinta, lo siento, pensando así a la rápida no la encuentro. Será para la otra vida, amigos.

Viaje por el sudeste asiático VI; Hanoi, Bangkok de nuevo y final


Idéntico caos para encontrar móvil hacia el último destino del viaje, la milenaria ciudad de Hanoi (el 2010 cumplió 1000 años). Así que en avión, esta vez clase perraje no má. Hay un pequeño degeneramiento en los 30 km que distan del aeropuerto a la ciudad, y los 20 dólares que nos costó el transporte. En hanoi nos alojamos en el odl quarter, en un perfecto hotel que distó mucho de los magros comentarios que leí en la guía turística que llevé de respaldo. Nunca nos cobraron comisiones extra, nunca nos obligaron a contratar los tours que ofrecían, el servicio fue impecable.

Hanoi es preciosa. Existe idéntico caos que en saigón, pero con más olor a viejo y menos avenidas que diluyan el tráfico. Hay una preciosa pagoda en el lago central, con un puente bien mítico. Y recorrer el old quarter es una preciosidad. La calle de las mochilas pirata, la calle de las ropas, de los zapatos, cada calle su especialidad. Y justo un domingo era el night market. Pa qué fue. Me comí una salchicha vietnamita (nuevamente, dudo que haya sido pollo, cerdo o pescado), compramos suvenirs variados y lo pasamos muy tenso al momento de cruzar la calle para volver al hotel. Cerca del hotel comí por única vez lo más parecido a un bistec a lo pobre que encontré, bistec, cebolla frita y papas fritas, con salsa “hanoi” que estaba demasiado buena. Y finalmente, para dar el remate al viaje, contratamos un crucero por la bahía de halong. 3 días 2 noches, 1 noche en el crucero y 1 en un bungalow en la playa de una isla perdida en el océano, lo mejor. Imperdible visitar halong bay. Unas cuevas impresionantes.
De vuelta intenté comer serpiente. Pero lo lamento por el mito, no es tan tan típico como se cree, por que le pregunté a la mina del hotel y me dijo algo así como “puta, yo he vivido siempre acá y nunca, nunca, he comido serpiente, así que no es tan típico que digamos, y no sé donde puedes comer serpiente”. Obviamente hay un barrio en hanoi que es clásico en restaurantes de serpientes, pero es como la trampa pa vender weas pa gringos, matan en vivo a la serpiente, le sacan el corazón y te lo dan a beber, luego fríen la serpiente y te la comes. Pero que sea auténtico? No lo creo. Me quedo con el surtido de bichos que comí en la calle en camboya.
Y con eso, queridos lectores, se acababa el viaje. Vuelo air asia con destino bangkok, un hotel con piscina para relajarnos dos días y un simple sábado estábamos abordando el vuelo hacia kuala lumpur, una espera en sudáfrica, un precioso día en buenos aires, feria de san telmo incluida, que siempre es una caverna de descubrimientos inesperados (como bandoneonistas con instrumentos sin todos los botones), de noche a río gallegos en que dormí el 99% del viaje, un hotel que me sonó demasiado caro para lo que estaba acostumbrado y viaje en auto de vuelta a punta arenas. Pero vuelves distinto, eso te lo doy firmado. Se ven distintas las calles, los olores, los ruidos. Lo que no quita que mis principales preocupaciones al regreso hayan sido:
  1. comerme un bife chorizo en argentina, y hasta limpiar con pan el juguito del plato
  2. imperativa una visita al dinos pizza y un barros luco italiano
  3. comer algo de procedencia chilota, y bien grasiento. Y quedar pasao a fritanga tres días.
  4. pedir un día más de vacaciones, por que estaba re cansado
  5. casi hacerme mierda cuando volví a escuchar mi bandoneón, y suena muy muy bonito. Lo extrañé demasiado
  6. escribir esta larguísima reseña para shunegg.
Y en ese último paso estoy ahora. Luego vendrá la selección para las fotos que voy a imprimir. Y ordenar los pocos recuerdos que logré traer del sudeste asiático, unas mierditas, tres o cuatro mugres que quedaran tiradas por ahí. No soy muy cachurero por que prefiero viajar liviano. Aunque sí me compré un instrumento musical bastante voluminoso, pero valió la pena.