Si tuviera que contar con los dedos de una mano cuántas razones míticas tenía para llegar a parar a cambodia en mi vida, sería una; los templos de Angkor. Olvidense del vaticano o de la meca. Oficialmente, angkor wat es el templo religioso más grande de la historia de la humanidad. Con eso ya gana mil puntos. Y agregando que no es un antro de obispos californianos pedófilos, tenía que ir.
El bus desde bangkok nos hizo parar tipo 12 del día en un restorancito rasqueli en aranya prathet, el pueblo en una de las fronteras con cambodia. Pagas el visado, dos fotos tamaño pasaporte más un pequeño delta de comisión para el junior y sin mucho trámite el wn volvió a la media hora con la visa que habilitaba nuestra entrada al reino de cambodia. Firmado por el cónsul. La van nos deja en la frontera y el wn nos acompaña todo el trámite para salir de tailandia y entrar a cambodia. Despues de eso nos mete a otra van, con matrícula camboyana, y llegamos a una estación de buses en poipet. 13:30 hrs. Amablemente nos dice que debemos esperar hasta las 15:30 para el bus que nos llevaría a Siem Reap. Chucha son dos horas perdidas. Y desde poipet hasta siem reap son 150 kilómetros. Le pregunto al “guía” a qué hora llegaríamos a Siem Reap. Por lo general, me dice, si no sube mucha gente en el camino, llegas tipo 21:00. WTF? 150 kilómetros en casi 6 horas? Ni en los chiken bus de belice era tan lento el viaje, wn. Rememoro la conversación con el agente de viajes tailandés que nos vendió el ticket “vip directo” a siem reap y siento como una mugrecita que se convierte en un tremendo pico en el ojo. Y a quién le vas a reclamar. Pero al mal tiempo buena cara. Habiamos conversado unas frases intracendentes con un francés que andaba en el grupo, cachamos que arrendar un taxi para siem reap costaba 15 dólares, partía de inmediato, y aseguraba llegar tipo 15:00 y dejarnos a cada uno en la puerta del hotel. No me molestó pagar los 10 dólares para evitarnos 2 horas de solarium obligado en poipet.
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